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viernes, 15 de noviembre de 2024

Cuarzo de Elgoibar, Gipuzkoa

 Este cuarzo lo encontró Joseba hace la friolera de 50 años, en una pista de Elgoibar (Gipuzkoa), en los alrededores del monte Moru. Luego le dio por meterse a hacer espeleología y se olvidó de los minerales durante una buena temporada, pero ahí está este cuarzo para atestiguar que la afición le viene de lejos. Otra auténtica pieza con alma, como llamamos en este blog a esas piezas con historias que nunca olvidas.


Cuarzo Hialino, Monte Mura, Elgoibar, 7 cmGipuzkoa
Cuarzo Hialino, Monte Moru ,Elgoibar, 7 cmGipuzkoa

Cuarzo Hialino, Monte Mura, Elgoibar, Gipuzkoa
Cuarzo Hialino, Monte Moru, Elgoibar, Gipuzkoa

Cuarzo, Monte Mura, Elgoibar, Gipuzkoa, Euskadi
Cuarzo, Monte Moru, Elgoibar, Gipuzkoa, Euskadi

Cuarzo, Monte Mura, Elgoibar, Gipuzkoa
Cuarzo, Monte Moru, Elgoibar, Gipuzkoa


Ya sabes compañero, ¡¡nunca dejes de buscar!!


viernes, 6 de noviembre de 2020

Geoda de cuarzo, Monte Grau, Tubilla del Agua, Burgos

Esta geoda de cuarzo pertenece al famoso yacimiento del Monte Grau, en Tubilla del Agua, Burgos, España. Actualmente este paraje es un espacio protegido en el que está totalmente prohibido recoger geodas. El ejemplar que hoy os enseñamos es una de esas piezas que catalogamos como "piezas con alma". 

Geoda de cuarzo, Monte Grau, Tubilla del Agua, Burgos, España
Geoda de cuarzo, Monte Grau,
Tubilla del Agua, Burgos, España


No porque tenga una gran historia detrás, ya que la compramos en una feria y fue recogido hace muchos años por el vendedor, sino porque Tubilla está al lado de Sedano, el pueblo donde nació mi padre. Desde que descubrí esas geodas en los libros de minerales siempre había querido tener una como pequeño recuerdo y homenaje, ya que él no pudo disfrutar de los minerales más allá de los que me llevó a buscar cuando era un niño. Por ello aunque comprada, tiene un hueco muy especial en nuestra colección.

Geoda de cuarzo, Monte Grau, Tubilla del Agua, Burgos, 11 cm de diámetro
Geoda de cuarzo, Monte Grau, Tubilla del Agua,
Burgos, 11 cm de diámetro

Geoda de cuarzo, Monte Grau, Tubilla del Agua, Burgos, detalle interior
Geoda de cuarzo, Monte Grau,
Tubilla del Agua, Burgos, detalle interior

Estas geodas tienen la particularidad de tener una capa exterior muy fina, mucho más que otras geodas de Burgos, lo que las hace mucho más atractivas.

viernes, 18 de octubre de 2019

Cuarzo y goethita, La Arboleda, Bizkaia

Esta pequeña pieza de cuarzo recubierto de goethita es una de esas que forman parte de nuestras "Piezas con alma", una sección de este blog donde recogemos ejemplares que por alguna razón son importantes para nosotros. No por la calidad de las piezas sino por la historia que tienen detrás.

Cuarzo y goethita, La Arboleda, Trapagarán, Bizkaia, Euskadi, 5 cm
Cuarzo y goethita, La Arboleda, Trapagarán,
Bizkaia, Euskadi, 5 cm

En esta ocasión os enseñamos estos cuarzos recubiertos por goethita que encontramos mi hija Cristina y yo en 2009. Fue en nuestra primera salida por La Arboleda y la encontramos formando parte de un antiguo muro en las cercanías de uno de los lagos de la zona.

Desde entonces tiene un sitio reservado en nuestra colección y en nuestro corazón.

miércoles, 22 de agosto de 2018

Olivino, Los Hervideros, Lanzarote, Canarias

Piezas con alma: Olivino de Lanzarote


Hoy os traemos una nueva pieza a nuestra sección "Piezas con alma", se trata de una muestra de olivino de los Hervideros, Lanzarote, Islas Canarias, España.

Forma parte de esas piezas especiales porque está en casa desde que  mi mujer y yo fuimos de luna de miel a Canarias hace ya más de veinte años. Ahora está más de moda ir a Maldivas o destinos más exóticos, pero en aquel entonces era casi una tradición y se ajustaba al presupuesto.

Olivino, Los Hervideros, Lanzarote, España, 12 cm
Olivino, Los Hervideros, Lanzarote, España, 12 cm

En una de las excursiones que hicimos por la isla de Lanzarote nos llevaron a la zona de los Hervideros, sifones naturales en las rocas de la costa que al entrar con fuerza las olas en la parte baja del acantilado proyecta agua por aberturas en la roca.

Recuerdo que en la zona donde paraba el autobús una anciana vendía trozos de olivino sobre una manta. Aprovechando un descuido del guía no pude resistirme a comprar un trozo de olivino, creo que por unas 30 pesetas. Nadie se enteró, ni mi mujer, o al menos en ese momento, porque al preparar la maleta de vuelta y ver el pedrusco seguro que le entraron dudas sobre si había tomado una decisión correcta aceptando como marido a un individuo que se llevaba casa semejante "recuerdo".

Con la amenaza de que no pasaría el control del aeropuerto la pusimos en la maleta y rumbo a Bilbao. No hubo ningún problema y aunque por aquel entonces la afición a los minerales estaba adormecida durante años ha estado adornando nuestro salón. Ahora comparte vitrina con otras muchas compañeras. Una verdadera pieza con alma.

jueves, 3 de mayo de 2018

Calcita, Cunit, Tarragona

Piezas con alma: Calcita de Cunit, Tarragona


No os molestéis en buscar referencias a posibles calcitas en Cunit, porque esta pieza que hoy os presentamos si bien procede de este municipio tarraconense, es posible que su verdadero origen sea bien distinto.

Calcita, Puerto de Cunit, Tarragona, 4 cm,
Calcita, Puerto de Cunit, Tarragona, 4 cm, 

Y esto es así porque la cogimos en uno de los espigones de su playa aprovechando que pasábamos unos días de vacaciones en el cercano Calafell. Es lo que tiene la afición, que vas saltando entre las rocas de la escollera del puerto, ves una calcita, y no se te ocurre otra cosa que volver al día siguiente bien temprano con el destornillador del coche, y con una piedra cercana y bastante disimulo, volverte para el hotel con una calcita en el traje de baño. Cosas que pasan.

Hace unos años de aquello y cada vez que la vemos no podemos dejar de sonreir, alguno ya pensaría que estábamos cogiendo mejillones o vete a saber qué.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Cuarzo de Alkiza, Gipuzkoa

"Piezas con alma": Cuarzo de Alkiza, Gipuzkoa

Seguramente más de una vez hemos visto y leído que entre los aficionados a los minerales no hay siempre lo que se conoce como buen "rollo". Piques, envidias, encontronazos, malentendidos...son frecuentes y suceden aquí lo mismo que en otros campos de la vida. Somos así, y mientras no vaya a mayores tampoco hay que darle tanta importancia. Con tener claro si una pieza vale o no más que la amistad de un compañero, y tener siempre a mano una buena dosis de sentido común, sería suficiente.

Cuarzo, Alkiza, Gipuzkoa, 3,5 cm
Cuarzo, Alkiza, Gipuzkoa, 3,5 cm

Sin embargo, no hay que pensar que es lo habitual, y al menos en nuestro caso, lo que ha sido frecuente ha sido encontrarnos con gente que nos ha ayudado de forma totalmente desinteresada. Es algo que nunca olvidamos y en la medida de los posible intentamos seguir su ejemplo.

Precisamente el estupendo cuarzo de Alkiza que hoy os presentamos nos recuerda cada vez que lo vemos que alguien que no nos conocía de nada y del que ni siquiera sabemos su nombre, nos lo "intercambió" hace ya unos años a cambio de NADA. Por eso es una "pieza con alma", porque representa la generosidad de un desconocido que sabía que no teníamos nada que ofrecerle.

Desde aquí, muchas gracias por el cuarzo y por la lección.

Y aunque parezca un cuento de Navidad, no lo es, pero nos viene fenomenal para desearos a todos Feliz Navidad y próspero año Nuevo. Que tengamos salud, de las piedras ya nos encargaremos nosotros!!😊😊

miércoles, 9 de agosto de 2017

Cuarzo del Mendibil, La Arboleda, Bizkaia

"Piezas con alma": Cuarzo del Mendibil, La Arboleda, Bizkaia.


Posiblemente ésta sea una de las "Piezas con alma" más importantes para nosotros. Todo empezó aquel día del 2009 en el que una excursión familiar a La Arboleda, más concretamente al monte Mendibil, hizo que encontrásemos nuestro mineral. 

Realmente, tan solo es una pieza de cuarzo. Eso sí,  con un cristal biterminado de 1cm en el centro. A simple vista no parece una pieza lo bastante digna como para dedicarle una entrada; pero lo cierto es, que sí que es merecedora de ese lujo. 

"¡Mira lo que he encontrado aita!". Nuestras caras de felicidad al encontrar el cuarzo fueron increíbles. Cada vez que la vemos todavía nos trasladamos a ese momento en el que padre e hija sacaban entusiasmados la piedra de aquel agujero. Y es que por eso se trata de piezas con alma, muestras que aún no siendo brillantes, consiguen hacerse un hueco en nuestro corazón.

A veces lo más valioso para unos pasa desapercibido a los ojos de otros.


Cuarzo, Monte Mendibil, La Arboleda, Bizkaia, 1 cm
Cuarzo, Monte Mendibil, La Arboleda, Bizkaia, 1 cm

Cuarzo, Monte Mendibil, La Arboleda, Bizkaia
Cuarzo, Monte Mendibil, La Arboleda, Bizkaia


jueves, 6 de julio de 2017

Marcasita y dolomita de Reocín

"Piezas con alma": Marcasita y dolomita de Reocín comprada en la Plaza Nueva de Bilbao en 1980.


Como para tantos aficionados a los minerales, la plaza Nueva de Bilbao, en su popular mercadillo de los domingos a la mañana, era nuestro único contacto con los minerales. No existía internet ni nada parecido, así que era el único lugar en el que poder adquirir alguna pieza con lo que nos quedaba de la paga.

Marcasita, dolomita, Reocín, Cantabria
Marcasita, dolomita, Reocín, Cantabria, 5 cm.

Una de las pocas piezas de entonces que conservo es esta marcasita y dolomita de Reocín. Hasta hace unos años no tenía ni idea de lo que era, ya que la "etiqueta" pegada en la base solo dice " 25 pesetas". Esto nos dice bien a las claras que la información sobre los minerales no era demasiado importante en aquel entonces, y que a diferencia de los sellos, qué error haberme gastado entonces dinero en ellos y no en piedras, los precios han subido considerablemente, mucho más que la inflación acumulada en estos años. Pero esto es otro asunto.

Lo que quiero dejar constancia en esta entrada es que les debemos mucho a aquellos vendedores que domingo a domingo ponían a la venta sus minerales. Hoy en día al menos un puesto sigue manteniendo la tradición, imagino que con mucho esfuerzo, y ahí es donde compré a mis hijas sus primeros minerales.

sábado, 18 de febrero de 2017

Calcopirita, siderita y cuarzo de Bilbao

"Piezas con alma": Calcopirita, siderita y cuarzo, barrio de San Inazio, Bilbao


“¿Por qué guardas esa piedra, con lo fea que es y lo bonitas que son las otras?” Imagino que todos habréis escuchado  alguna vez esta pregunta en boca de familiares o amigos a los que estáis enseñando vuestra colección.

Por eso cuando Cris me propuso ayudarle más en el blog, ahora que los estudios de bachillerato aprietan, se me ocurrió realizar algunas entradas que dieran respuesta a la curiosidad de nuestros allegados.

Cuarzo, siderita, barrio de San Inazio, Bilbao
Cuarzo y siderita, barrio de San Inazio, Bilbao


Quienes coleccionamos minerales (aunque imagino que es un razonamiento válido para cualquier otro coleccionista) sabemos que no siempre las piezas más apreciadas son las más espectaculares, ni mucho menos las más caras. Para nosotros el valor viene dado por la historia que tienen detrás, una historia que solo nosotros conocemos.  Para que esos recuerdos no se pierdan hemos decidido mostrarlas en el Blog bajo el nombre de “Piezas con alma”.

Algunas son antiguas, otras recientes, pero todas tienen algo que hace que sean especiales.  El dueño de los recuerdos es quien debe narrarlos, así que entre Cris y yo iremos dando contenido a esta sección.

Para empezar, una calcopirita del barrio de San Inazio (Bilbao),  posiblemente el origen de nuestro pequeño mundo mineralógico.  Esta es su historia:

Si alguien me preguntara cuándo empezaron a gustarme los minerales, le diría que desde siempre, pero si tuviera que poner una fecha y un lugar, San Inazio, el barrio bilbaíno donde me crié, y finales de los 70, serían los elegidos.

Por aquel entonces, con 10 años más o menos, la vida en el barrio y sus alrededores era bastante diferente a la actualidad. Para empezar, el terreno que separaba nuestra casa del Colegio La Salle (Deusto) no estaba urbanizado, y era una sucesión de campas, huertas y demás por donde diariamente pasábamos en nuestro ir y venir a clase.

El solar que actualmente ocupa la plaza Landabaso, cerca del parque de Sarriko, era uno de nuestros lugares favoritos. Allí estaban “las montañas”, una zona de montículos entre los cuales la lluvia formaba charcas casi permanentes que, aunque parezca mentira, eran hogar de zapaburus, tritones, y todo tipo de bichos. Para unos tipos que habían pasado los recreos de guardería pescando a mano angulas en el barro de la ría del Nervión, a la altura de la curva de Elorrieta, aquellos charcos eran agua cristalina, por mucho que ahora mismo ninguno dejaríamos a nuestros hijos que se acercara a menos de 100 metros de allí.

Pues bien, uno de aquellos días, mientras  yo y mis amigos Xabi e Iñaki, subíamos y bajábamos las montañas, llenando de barro las botas, para desgracia del suelo del aula escolar y de nuestras madres, nos topamos con una piedra semienterrada, de sospechoso color dorado. Un par de patadas, un palo a modo de palanca, y zas!!, teníamos en nuestras manos la mayor pepita de oro del mundo mundial.

Calcopirita, barrio de San Inazio, Bilbao
Calcopirita, barrio de San Inazio, Bilbao

Descartada la idea de meterla en la mochila de los libros ( no por el barro, sino para que no se notara su presencia), optamos por esconderla concienzudamente, mientras la imaginación empezaba a dibujar en nuestras caras una sonrisa de oreja a oreja. A los pocos días dimos con otra roca similar, aunque de un tamaño mayor, y hundida en la tierra.

Como os podéis imaginar, ni el tamaño ni el terreno eran para nosotros obstáculos insalvables, así que al día siguiente, cada uno incorporamos un buen destornillador a nuestros estuches escolares. Ahora puede parecer cosa de delincuentes juveniles, pero en aquel entonces el "hinque" era un juego muy popular y no íbamos a levantar sospechas entre nuestros padres o amigos,  ni por supuesto nos iban a expulsar del colegio por llevarlo a clase.

Lamentablemente habíamos medido mal nuestras fuerzas y nuestra discreción, así que fuimos sorprendidos por mi padre en plena faena extractora cuando volvía del trabajo a casa. Ahí empezó a desmoronarse nuestro tesoro imaginario, pero se gestó mi afición por los minerales.

Tras contarle nuestras peripecias, y dado que mi padre era dueño de Carrocerías Ekin, un taller de coches en el cercano barrio de Deusto dio media vuelta al coche y se presentó al poco rato con una porra de 5 kilos y un cincel, convirtiendo con aparente facilidad nuestra roca irrompible en un montón de trocitos brillantes. Y en medio de aquella montaña metálica, un cristal, qué digo cristal, un diamante, ahí escondido vete a saber cómo y por quién en un agujero dentro de la roca.

Recogimos los trozos apresuradamente  y nos marchamos pensando en cómo convertir en lingotes aquellos brillantes trozos de roca, a buen seguro de incalculable valor. Como os podéis imaginar, alguien, no recuerdo quién, se encargó de chafar nuestras ilusiones infantiles, catalogando como calcopirita el mineral metálico y amarillento que habíamos encontrado, procedente del vertido de residuos de alguna obra o mina de Bilbao, no del propio barrio de San Inazio. El cristal, como os podéis imaginar, era un cuarzo hialino en una geoda de siderita, y  por si fuera poco,  las “montañas”  no eran sino los sucesivos montones de tierra que dejaron unos camiones al volcar ilegalmente su carga en un terreno abandonado. Qué dura es la niñez…

Cuarzo, siderita, barrio de San Inazio, Bilbao
Cuarzo, siderita, barrio de San Inazio, Bilbao

Luego la vida dio muchas vueltas, las piedras brillantes quedaron olvidadas casi 30 años en una vieja ánfora de barro y  las “montañas” fueron sepultadas por el asfalto y el hormigón.
Afortunadamente, hace unos pocos años, las viejas calcopiritas volvieron a recuperar su brillo, y con él mi afición por los minerales. 
Aquel pequeño cuarzo y alguna de aquellas calcopiritas ocuparon un lugar de honor en mis nuevas cajas, para extrañeza de los que no conocían esta historia.


Por eso, sin duda, éstas son piezas con alma, ya que aunque hoy mi padre ya no esté, y quedo con mis amigos menos de lo que me gustaría, cada vez que contemplo estas modestas piezas, les veo a ellos y recuerdo todo lo que vivimos juntos. ¡Papá, amigos, esta entrada va por vosotros!